miércoles, 9 de marzo de 2011

La historia de una yegua parda

Esta es la historia de la yegua parda de un amigo:

La madre una hispana-árabe muy fea pero noble como ninguna conocí, estaba preñada de un caballo español muy bonito y grande con toda su documentación. Entonces a mí me hizo ilusión tener un caballo, de modo que lo compré mucho antes de que naciera.

Pasado un tiempo empecé a interesarme de cómo poder enseñar a mi caballo en cuanto naciera, porque no sabía ni tenia ni idea de cómo poder enseñar a un caballo. Pero bueno, era todo un reto para mí enseñarle, así que me interesé por aprender sobre cómo tratar a los caballos.

Pasado un tiempo mire una película que fue la que me abrió los sentidos de cómo poder escuchar a los caballos. La película era “EL SUSURRADOR DE CABALLOS”. Leí también el libro, que por cierto es una bonita historia y la recomiendo para que lo leáis. Bien me gustó tanto que sin saber nada aprendí mucho de ellos, tanto que aquí empieza su historia.

FURIA, ese nombre parece que lo escogí adecuado para ella, la hembra con nervio desde que nació. Por aquel entonces el cuidador me dijo que sería yo el única en enseñar a mi yegua y luego ya la amaestrarían para poder ir a los desfiles. Que bonitos años pasé con ella, años que nadie sabe lo bonito que es tener una yegua y disfrutarla si nunca has tenido una propia.

Conforme iba creciendo yo estaba a su lado, sacaba a pasear a la madre con su yegua. nunca fui un buen jinete, pero iba pasando el tiempo y cada vez aprendía mas y más de la madre de FURIA y de ella misma.

Pasaron tres años y decidí poner en práctica todo lo que aprendí de mucha gente que me aconsejaba y sobre todo las cosas que decía el libro, como escuchar a los caballos.

El dueño me dijo que ya se podía empezar a montarla, a lo cual le dije que aún no quería, pero que yo sería el primero en montar a mi yegua. El riéndose a carcajadas de prepotencia me dijo, pero ni si quiera sabes montar, como quieres enseñarle tú. Me dio rabia, porque desestimó mis conocimientos aprendidos y lo que le estaba enseñando a FURIA.

Sin darme cuenta estaba enseñándole una doma distinta, natural como la vida misma. Siempre estaba sola con ella hablándole y acariciándole y todos me miraban. Hubo un tiempo que pensé que si estaría loco por hablarle a los caballos, pero sigo pensando que es la mejor forma de conectarse con ellos, así que nunca deje de hacerlo.

Un día llegue a su cuadra que quise sacarla a pasear, pero llegó el dueño y me dijo, ven quiero presentarte a un caballo, uno nuevo que vino hace tres días, y he pensado que como tú estas con la doma natural de tu yegua (con un desprecio atronador, me dijo) miraremos si para este caballo es válida, la cual le respondí, ¿y tengo que ser yo?, me contestó, sí, quiero que veas que lo que estas haciendo con tu yegua no sirve para nada.

Yo me quede sin palabras, ya que estaba haciendo todo el esfuerzo posible para que mi yegua fuese buena, no solo conmigo sino con todos los que quisieran montarla. Pero bueno, después de reírse de mi, nos dirigimos y llegamos a la cuadra y vi que querían sacarlo y no podían hacerlo, era un potro que pensaba que estaba totalmente loco. Empezaba a dar coces para todos los lados y cada vez que intentaban ponerle una cuerda se levantaba. Yo con mi ignorancia pregunté, Pero como lo sacareis de la cuadra si no paráis de castigarle y darle con una vara “RAMA FINA DE ARBOL” así no lograreis nada con ese potro, dije yo, bajo los conocimientos del libro que leí. Así que me dijeron Ahora te toca a ti. Vamos a ver esa doma natural que estas enseñándole a tu yegua.

Empecé por sacar a toda la gente de la cuadra, ya que el potro estaba muy cabreado y solo con ver la gente que estaba ahí se volvía loco. Y yo estaba tranquilo y asustado a la vez, porque no sabía cómo reaccionaría después de todo eso que el pobre animal recibió.

Se acercó el dueño de la cuadra y me preguntó, ¿Te gusta el potro? Respondí: Sí, mucho, ¿por qué está así de cabreado? Me respondió: Ha sido muy mal tratado y desde hace tres días que está aquí no lo hemos podido sacar de la cuadra.
¡!! Ahhh!!! Por eso quieres que lo intente yo, ¿cierto? Porque nadie lo pudo sacar a pasear. No me extraña, le dije, si también lo tratáis mal, dudo que lo consigáis. ¿Sabe? Y me contestó: Veremos tu doma natural si funciona, bien pues intentaré sacarlo de la cuadra y sacarlo a pasear y luego lo meteré de nuevo para ver que tal te sale a ti con todo lo profesional que eres.

Me puse manos a la obra y lo primero que hice fue intentar darle un poco de comer un poco hierba que tenía. Pero no me hizo ni caso, así que le dije al dueño, Sabe que prefiero sacarlo mañana, estará mas calmado, ahora voy atender a mi yegua. Y lo del potro será otra historia que algún día contare como terminó.

Me dirigí a la cuadra de Furia, y pasé el tiempo con ella. La saqué a pasear y me cogí una montura. Me fui a darle un poco de cuerda para cansarla un poco en un recinto redondo que tenía apartado y empecé a trabajar con ella. Me di cuenta que todo lo que aprendí del libro era cierto: las señales que emiten los caballos para unirse a ti como de una manada se tratase. Con mucho cuidado cogí la montura y se la puse encima, el resultado fue un fracaso: salió corriendo sin tener éxito. Bueno, el intento fue fallido el primer día.

Al día siguiente, fui temprano. Recuerdo que pasé todo el día con ella, pero empecé a trabajar con ella temprano. Me la llevé a campo abierto apartándome de la gente que andaba por el lugar con sus caballos. Empecé a darle cuerda de nuevo y ella respondía muy bien. Luego la solté, que se fuese por donde quisiese, pero la sorpresa es que era justo lo contrario. Allá donde yo andaba ella iba detrás de mi como si fuese un perrito. De nuevo cogí la montura y la puse en el suelo y empecé de nuevo a darle un poco de cuerda pero en este caso sin la cuerda amarrada a la cabezada, dentro del corral redondo que tenía para mi sola empecé a tirar la cuerda por detrás del lomo y ella aceleraba mas rápido y yo la miraba me di cuenta que en unos minutos agachaba la cabeza hacia el suelo, como si comiese tierra. Entonces me senté en la montura que estaba en el suelo y esperé para ver lo que hacía. Al momento se acercó y empezó a olerme y a la montura también. Así que empecé acariciarla y le di un poco de hierba para que comiese a mi lado. Pasado un ratito me levante y empecé hablar con Furia, a decirle que tenia que poner esa montura encima de ella y que no pasaba nada y se la di para que la oliese de nuevo. Así que una vez vi que estaba convencida intenté de nuevo a ponerle la montura. Ella me miraba con ojos granes y la cabeza inclinada hacia mi, pero yo le seguía hablando y diciéndole, Déjame que te la ponga que no es nada, veras como te gusta. Una vez le coloque la montura se la apreté y ella no se movió para nada, confió en mi.

Cuando me di cuenta tenía espectadores mirando, y me dijeron, Bien muy bien, yo no lo hubiese hecho mejor y me animaron a montar, pero yo sabía que era imposible montarla, ya que lo único que ellos pretendían era que me tirase y poder reírse de mi y de mi doma esa extraña que intentaba enseñar a Furia.

Siguiendo con mis asuntos y los de Furia empecé de nuevo a darle cuerda con la montura, y dio unos saltos como si estuviese poseída por tener el peso de la montura, pero paso rápido y se relajó mientras corría. Entonces me di cuenta que mientras estaba corriendo volvió la cabeza hacia el suelo y empezó arrastrar el morro por el suelo como si comiese tierra de nuevo. Y me miraba con cara y ojos de tristeza, pienso que se diría, “¿Por qué me pusiste esto encima?”. Le deja mas cuerda suelta, hasta que poco a poco se iba parando hasta quedar frente a mí. Ahí estábamos los dos mirándonos a los ojos. Fue algo excitante cuando empezó acercarse a mi y se arrimó con la cabeza baja y la acaricié. Entonces le solté la cuerda y empecé andar. Ella no dudó en seguirme allá donde yo iba y los espectadores que seguían mirando se quedaron con la risa congelada al ver que lo había conseguido. El siguiente paso era intentar montar yo encima. Ese era el siguiente reto para los dos.

Fueron pasando los días y la motivación del dueño de la cuadra era impresionante, jamás vi a una persona tan negativa como esa. Siempre decía que yo sola jamás haría nada.

Hablé con un amigo que me ayudase para montar a FURIA. Así que me puse manos a la obra. Como todos los días empecé a darle cuerda con la montura y me dejé caer encima de ella antes de montar. Ella no hizo nada, siguió andando como si le pareciese tan normal. Yo seguía hablándole y acariciándola suavemente. Pienso que me creía y me escuchaba como una persona. Diría que atendía mis palabras y cada movimiento que yo hacía.

Llegó la hora de la verdad. Me monté encima y fue una tensión de nervios y a la vez soltura, ya que ella estaba tranquila. Le dije al amigo empecemos andar, y ahí estaba como si fuésemos los dos unos profesionales. Yo que fue la primera vez y ella que nunca fue nadie encima. Lo más asombroso es que yo esperaba que me tirase y saliese corriendo por el peso, pero no fue así. Mi amigo a mi lado empezó a trotar, así que Furia también empezó a trotar y yo alucinaba, pero estaba pasando.

Esta es una parte de la vida de Furia. Me gustaría que me dieran opiniones y consejos. En la segunda parte Furia tira del carro, pero sólo la contaré si esta primera parte os gusta. Espero que si.


Esta es Furia con el autor del relato. Es una historia verídica que publico por este blog. La yegua siempre fiel... ¿Y el humano, lo es?
Espero que os guste
Saludos.

Publicado por La Sombra que Todo Lo Ve

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